La Parálisis Facial tiene varias causas, pudiendo ser congénita, idiopática, traumática, o siendo el resultado de una secuela de cirugía oncológica o de otitis media. La más frecuente es la parálisis idiopática o de Bell como es conocida. Ocurre debido al edema del nervio facial en el interior del canal óseo en el hueso petroso mayor. La parálisis facial de Bell acomete de uno en cada treinta personas a lo largo de su vida. Existen trabajos mostrando que la recuperación ocurre en la mayoría de los pacientes. En los otros casos ocurre una recuperación parcial con secuelas importantes y cuanto mayor sea la edad, hay menor chance de mejora satisfactoria.
